lunes, 24 de junio de 2013

Te sabía de memoria...



Te sabía de memoria
te leía en todos los idiomas
y en la distancia tus silencios,
decían más que tus palabras.
Podría dibujarte tal cual eres
sin tener siquiera idea de técnicas de dibujo,
podría enumerar tus lunares
y el lugar preciso de tus pecas.
Puedo saber de tus intenciones
con sólo mirar el movimientos de tus labios
y el cristal de tus pupilas al mirar.
Y me digo ¿porqué tuve que aprenderte tanto?
¡Cuánto me cuesta desaprenderte
hasta hacer de vos, una extraña!
y en esa tarea que amerita la obediencia
te extraño con esperanzas en Dios
que escribe derecho sobre renglones torcidos.

Diego Emilio Corzo.

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